"Del Paraguay para Rodeio.
De Rodeio para el mundo"
El grupo de simpatizantes de Capitán Miranda, Paraguay, visitó a la Casa Madre de las Hermanas Catequistas Franciscanas en Rodeio, Santa Catarina -Brasil, dia 24 de julio, profundizando en su fe y espiritualidade francisclariana. Además, los integrantes participaron activamente en el encuentro sobre Juventud y Mujeres, en la localidad de Laurentino, el dia 24 al 26 de julio .Esta experiencia franciscana fortaleció los lazos a través de testimonios compartidos y la conexión con la historia local. El viaje dejó una profunda huella espiritual en todos los participantes.
Asi dicen...
Yo soy Guillermina Molinas - Fue una experiencia inolvidable expresada por la narración de la historia de los primeros pasos de las fundadoras y comunidades.Las tres valientes mujeres, Amabile, Maria y Liduina, desafiaron el momento y el tiempo, junto con otras valientes personas. Hoy se puede observar en el museo, las experiencias vividas. Me quedé maravillada por todo. El Huerto, donde observé tantas plantas desconocidas y flores exóticas. Resalto la buena acogida de las Hermanas que cumplen una misión en esa casa. Gracias a Dios por conocer a tantas personas maravillosas. Gracias también a la hermana Marilde Zonta que me invitó a hacer la experiencia en ese lugar.
Yo soy Crecencia Corea - Como simpatizante del carisma, vengo de Capitán Miranda. Agradezco por la oportunidad de participar del Encuentro en Rodeio. Son gente maravillosa, muy acogedora; me sentí familiarizada, como si fuera en casa encargada de conocimientos, con el espíritu fortalecido. Gracias de corazón.
Soy Norma Sambuchetti -Volver a recordar la visita a la Casa Madre de Rodeio me llena de una profunda admiración por la Hermana Maria Avosani, que dio su 'Sí' incondicional al pedido de Fray Policarpo, tal vez sin imaginar que se convertirían en una gran congregación: la Congregación Hermanas Catequistas Franciscanas. Tampoco puedo dejar de pensar en todo el esfuerzo y sacrificio que pasaron en sus primeros años. Ahora me queda la satisfacción de haber estado ahí conociendo la história de los comienzos de la Congregación. Al saludar a una hermana se siente el amor y alegría con que hacen su servicio al prójimo. La sencillez de San Francisco de Asís la transmiten en todo momento. Esto me inspira a hacer con dedicación cada servicio que me toca hacer para alguien que necesita.
Yo, Luis Andrés Villanueva - Es la tercera vez que participo del encuentro de los simpatizantes del carisma de las Hermanas Catequistas Franciscanas, y cada experiencia es para mí diferente. Esta última vez que estuve me gustó mucho el tema de la juventud y las mujeres, pues escuchar a la teóloga brasilera fue muy profundo; espero que su mensaje llegue a cada uno y no solo haya llegado, sino también que transforme las mentes. Tuve la suerte de visitar la Casa Madre y me impresionó la historia de los comienzos del instituto de las Hermanas Catequistas Franciscanas. Valoro mucho la historia y el trabajo, y sobre todo valoro el sacrificio de las pioneras que tuvieron la visión de formar a las futuras consagradas para la misión de la extensión del reino de Dios aquí en la tierra.
Yo, Wilma Nuñez - Fue un encuentro de escucha y de paz. Ahí se respira calma, acogida y fe sencilla. Llegué con el corazón apurado y volví en paz. La casa de las hermanas tiene algo que no se explica: se siente hogar. Nos recibieron con una sonrisa y con tiempo. Tiempo para escuchar, para rezar y para reír. Lo que más me gustó fue cómo me hicieron sentir parte de una familia. Me encantó la sencillez con la que viven y cómo me recibieron. Rezamos, compartimos y aprendimos. Volví con el corazón más liviano y con ganas de practicar un poco más la fraternidad en mi día a día. Agradecida por todo. Dan ganas de volver.
Paz y bien, soy Alicia Figueredo - Soy de Paraguay, junto con el grupo de Simpatizantes de Capitán Miranda, estuvimos por Rodeio visitando la Casa de las hermanas, el museo y el huerto. Realmente fue una experiencia increíble la que vivimos en esa oportunidad y nos sirvió para valorar la gran obra de amor de nuestro Padre, a través de la labor silenciosa, humilde y perseverante de cada una de las Hermanas Catequistas, Franciscanas llevada a cabo por décadas y que comenzaron con Amabile, María y Liduina, tres generosas jóvenes que escucharon la voz del Señor y comenzaron esta noble misión de evangelizar a través de la entrega de sus vidas. El comienzo no fue fácil, y la perseverancia a través de los años y distintos lugares por donde están las Hermanas no lo es, pero con la ayuda de Dios se puede sentir la presencia divina en cada una de sus labores. Me impresionó también el trabajo de la Hermana Eva Michalak en el huerto, y el de ustedes para tratar de conservar una muestra de los inicios de la Congregación con un museo. Les agradecemos infinitamente por su hospitalidad y le pedimos al Señor que sigan trabajando en su Viña, sembrando amor y tratando de ser instrumentos de su paz. Gratitud eterna.
Yo soy Leticia Sambuchetti -Me pareció una experiencia súper linda, conocí muchos lugares lindos y, por sobre todo, muchas personas maravillosas en estos días compartidos. Agradezco a Dios por esta oportunidad tan reconfortante de conocer historias y realidades distintas a las nuestras.”
Yo, Naiara Díaz - Fue un encuentro muy lindo y especial donde nos recibieron de la mejor manera y con una sonrisa al llegar cansadas del viaje. Me encantó la sencillez con la que viven, compartimos con mucha gente y estoy muy agradecida por todo, con muchas ganas de algún día volver a vivir esa hermosa experiencia.
Yo soy Delia Cabral - Pasé una experiencia muy linda en el lugar donde comenzó la congregación de las Hermanas Catequistas Franciscanas. Conocer y sentir esas ganas que pusieron las primeras hermanas... Estando aún ya ancianas, igual hacían su envío acompañado con cariño, oración y amor a las que seguían su misión; hasta el día de hoy siguen con ese mismo carisma. Mucha acogida, amor por las personas, las plantas, los animales... Disfruté mucho de esa hospitalidad. Gratitud para usted y las demás hermanas; también por el apoyo y acompañamiento de las hermanas de Capitán Miranda desde que llegamos hasta que volvemos a nuestro país. Gratitud a Teresinha y Claudia, y en su nombre a todas las que pasaron por nuestras vidas, con las que inició este grupo maravilloso. Dios les dé mucha salud y sabiduría para seguir su misión.
Soy Claudia Ortigara - Fue un momento de muchas emociones! ¡De profunda conmoción! ¡Alegría y lágrimas al mismo tiempo! Me invitaba a alabar y agradecer por tantas maravillas que las hermanas dejaron: ¡sus vidas entregadas y desgastadas por el Reino! ¡Vi mucho arte, tanto en las salas como en el jardín! Para terminar de contemplar las grandes maravillas, recordé el canto: «¡Grandes cosas has realizado!». La peregrinación concluyó contemplando la morada eterna. Gracias, queridas hermanas, por tanto amor y cariño; ustedes cuidan este lugar sagrado que es Rodeio! Que la Inmaculada cuide a cada una de las que allí se encuentran. Abrazos con ternura.
Soy Lilia Mariana Cardoso - Como simpatizante del carisma Francisclariano de Capitán Miranda, Paraguay, hoy quiero expresar un profundo agradecimiento a Dios en primer lugar, porque tuve el privilegio de viajar con los demás participantes a Rodeio, Brasil, ese lugar donde se inició la misión de la Congregación de las Hermanas Catequistas Franciscanas. La impresión es inexplicable, algo insólita a la vez, parecida a mi rutina de hoy. Llegué a escuchar, ver y recorrer tan bello lugar. Para mí es único, espontáneo, veo algo tan maravilloso... Sentir ese lugar tan natural caló en lo más profundo de mi ser. La verdad, faltaría espacio para poder describir todo. Solo quiero agradecer y bendecir por poder conocer la historia. Soy misionera indigenista y mi misión es junto a los indígenas con el grupo misionero.
Soy Teresinha Tontini - Viví durante tres años en Rodeio y hice el noviciado en los años 70. Qué bueno es revivir y visitar este lugar sagrado que tiene tantas historias. Siempre me emociono mucho cuando regreso a Rodeio, lo visito y rememoro todo lo que viví allí. Y esta vez, junto con el grupo de simpatizantes de Capitán Miranda, PY. Un grupo que fue a beber de la fuente con el deseo de tomar de esta agua. Una experiencia única, de mucha emoción. Agradezco a las Hermanas que nos recibieron; a Rosali, que hizo el camino de revisar la historia de la Congregación. Marilde Zonta por guiarnos em el Huerto Hermana Eva Michalak y a las Hermanas que nos permitiran almuerzar juntas. ¡Qué lindo y muy emocionante!
Visitar la Casa Madre en Rodeio y participar de las actividades formativas renovó profundamente el espíritu misionero y la devoción de este grupo de simpatizantes del carisma. Cada testimonio conlleva la certeza de que la semilla plantada por las pioneras Amabile, María y Liduina sigue viva, dando frutos a través de la hospitalidad, del amor al prójimo y de la sencillez franciscana. Con el corazón liviano y abastecido por la fe, el grupo regresó a Paraguay fortalecido para seguir sembrando la paz y el bien en sus propias famílias y comunidades. ¡Gratitud eterna a todos los que hicieron real esta vivência!
